martes, agosto 16, 2016

SALVACIÓN MATERNAL



En aquella entrada de hace 6 años, el poder del amor, inspirada por la noticia de una leona que cuidó durante unos días de una cría de antílope, puso en evidencia el enorme poder del instinto maternal, el amor de las madres es tan grande que supera las barreras de la sangre, extendiéndose hacía crías que no son las suyas, e incluso a especies diferentes a la suya.

No en vano, en la inmensa mayoría de las culturas y religiones, la Tierra es representada como una figura maternal, la “Madre Tierra”, una de cuyas manifestaciones ha sido la reciente festividad de la Virgen de Agosto, ayer día 15.

El profeta Isaías escribió: “El lobo vivirá con el cordero, el leopardo se echará con el cabrito, y juntos andarán el ternero y el cachorro de león, y un niño pequeño los guiará. La vaca y la osa pacerán, el león, como el buey, comerá paja. El niño de pecho jugará junto a la cueva de la cobra y el niño destetado extenderá su mano sobre la guarida de la víbora. No dañarán ni destruirán en todo mi santo monte, porque la Tierra estará llena del conocimiento del Señor, como las aguas cubren el mar”.

Estas palabras reflejan el anhelo por una verdadera paz, justicia y equidad, pueden sonarnos utópicas e irreales, pero en el fondo encierran una gran verdad ¿Qué nos impide avanzar por este camino de paz, justicia y equidad?

En un mundo cambiante, no sobreviven los más fuertes, sino los que más rápido y mejor se adaptan a los cambios, por lo tanto la sostenibilidad implica siempre una evolución dinámica.

A mediados del siglo XX, el médico psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, Carl Gustav Jung, escribió: “Lo que se resiste persiste, lo que se acepta se transforma”.

Ese “conocimiento del Señor” al que se refería Isaías es una sabiduría que ya era conocida por la civilización védica (previa al hinduismo) hace 3.500 años, la cual, básicamente, podría resumirse en la unicidad del sentido trascendental de la existencia, la realidad de que la infinita diversidad de los seres que existimos en el Universo estamos interconectados en lo profundo de nuestro “verdadero ser”, y el hecho de que el cerebro humano, debido a su evolución como especie animal sobre el planeta Tierra, ha desarrollado una tendencia innata psicológico-emocional que denominamos “ego” y que subraya todo aquello que nos separa de los demás, por así decirlo, dispara nuestro instinto de lucha mediante la exaltación del individuo, un instinto que nos ha salvado la vida en circunstancias extremas de supervivencia, durante nuestra historia evolutiva, en la que hemos sido animal presa durante muchos miles de años, pero que, en la sociedad actual, dificulta enormemente la necesaria colaboración entre congéneres e incluso entre el resto de los seres vivos. Por así decirlo, el “ego” se ha transformado en una trampa existencial que nos condena a una vida repleta de continuos conflictos, tensiones, crispaciones, comportamientos violentos y guerras.

Se trata de un instinto tan poderoso y tan arraigado en nuestro cerebro que es imposible eliminarlo o luchar contra él, lo único que podemos hacer para evitar sus nefastas consecuencias es descubrirlo, verlo, ser plenamente conscientes que se trata de una “trampa emocional” de nuestro cerebro, que nuestro “verdadero ser” es otra cosa muy distinta a lo que nos hace creer el “ego”, nuestro verdadero ser es luz y amor, una de las infinitas llamas de luz y amor que forman parte del amor universal trascendente.

La dominación de nuestro cerebro por el “ego” es la causa de todas las desigualdades, injusticias y violencias de este mundo, desde los celos, las inquinas y la violencia de género, en el ámbito doméstico, hasta los crímenes más sangrientos del terrorismo internacional yihadista, pasando por las desigualdades, sufrimientos y problemas que genera el capitalismo salvaje.

Por eso, frente a instintos y fuerzas tan poderosas que nos llevan a la división y la violencia, hay que buscar lazos comunes y fuerzas igualmente potentes como puede ser el amor maternal.

En estos días en los que estamos asistiendo al gran espectáculo deportivo de las Olimpiadas, nos damos cuenta de hasta qué extremos de perfección, concordia y deportividad puede llegar el ser humano, a base de convicción, trabajo, disciplina y entrenamiento. También se pone de manifiesto la selección de constituciones corporales a las que conduce cada deporte, por ejemplo la baja estatura de las gimnastas femeninas, gran desarrollo de musculatura de los gimnastas masculinos, robustez de los practicantes de halterofilia, delgadez de los corredores de fondo, etc.

Entonces surgen una serie de preguntas: ¿No sería lógico aplicar también estos principios a la organización socio-política y económica? ¿Qué valores y actitudes son los que habría que potenciar? ¿Qué tipologías emocionales y sistemas educativos se adaptan mejor a los objetivos deseables?

En mi opinión, la única esperanza para el ser humano, de cara al futuro, radica en descubrir, potenciar y practicar emociones, conocimientos, sistemas de comunicación, colaboración y educación que refuercen paulatina y progresivamente los valores positivos de los seres humanos y el desarrollo sostenible de la sociedad, sin prisa pero sin pausa, con paso firme, cometiendo el menor número posible de errores y, en cualquier caso, aprendiendo de éstos.

Un aspecto fundamental es la educación, la sabiduría debe comenzar a transmitirse desde el mismo momento del nacimiento, tal y como postula el “Método Montessori” descubierto a mediados del siglo XX, prácticamente olvidado durante las últimas décadas, pero que parece que esta siendo revisado, recuperado y mejorado por no pocos estudiosos, Universidades y otros centros educativos.

En lo referente a la economía, ya hemos hablado en numerosas ocasiones de perseguir y alcanzar el anhelado “bien común”.

Con respecto al tercer pilar de la sociedad, el sistema político, también hemos tratado el desarrollo de la llamada “inteligencia colectiva”.

Para favorecer ese crecimiento en sabiduría y la evolución deseable de nuestra sociedad, en la dirección correcta, sería muy lógico y saludable que nuestros parlamentarios, dirigentes y directivos de entidades financieras, multinacionales y empresas de todos los tamaños fuesen seleccionados prioritariamente entre mujeres que han sido MADRES.

En la mencionada entrada sobre “inteligencia colectiva”, ya se menciona el hecho estudiado y constatado de que las mujeres tienen una mayor capacidad de “inteligencia social” que los hombres, en término medio, si bien se concluye que hay que valorar a las personas con independencia de su género, raza o religión, pero, parece evidente que las capacidades de muchas mujeres están siendo minusvaloradas o desaprovechadas en numerosas empresas e instituciones. Lo explica muy bien la entrevista titulada “Why women make teams smarter”.

¡Madres del mundo, uníos y salvad la Tierra!

Resuena en el sombrero: “Mantra a la Madre Tierra”.

jueves, junio 30, 2016

NI COLA DE LEÓN NI CABEZA DE RATÓN, SINO BANCO DE PECES


En todo tipo de organizaciones humanas, a menudo, escuchamos la frase: “Más vale ser cabeza de ratón que cola de león”. Sin duda, nos sentimos más a gusto y evitamos más conflictos cuando nos movemos en un pequeño grupo de personas afines y conocidas, que cuando nos vemos inmersos en una gran organización con una estructura más compleja y en la que, debido a nuestra  innata querencia tribal, siempre se acaban formando grupos más pequeños con distintos interes que buscan hacerse con el control de la organización, propiciándose luchas por el poder.

Es cierto que el león es poderoso y temido por todos, por lo que puede pasearse orgulloso luciendo su melena al sol, si bien no todas sus partes están igual de iluminadas, ni se consideran todas ellas igual de nobles, osea que su gran corpulencia implica cierta desigualdad. Mientras que el ratón debe limitarse a sus pequeños asuntos, escondido en la oscuridad de su madriguera, para no ser devorado por alguno de sus numerosos predadores, si bien todas sus partes están igual de poco iluminadas y se encuentra cercanas las unas de las otras, es decir hay una mayor igualdad en su diminuta anatomía.

La pregunta es ¿Existen otras alternativas? Propongo que nos fijemos en el funcionamiento de un gran banco de peces o en esas inmensas bandadas de estorninos que sobrevuelan nuestros campos en medio del duro invierno. Ambos grupos están formados por un gran número de pequeños individuos que consiguen moverse al unísino como si se tratara de un sólo organismo de gran tamaño. Su estrategia se basa en que todos tienen unos intereses y objetivos comunes y todos tienen una extraordinaria sensibilidad y capacidad de observar y sentir (casi anticipar) los más sutiles movimientos, tanto de los compañeros que tienen al lado como del flujo general del ambiente que les rodea. Pero, si no hay un cerebro o un lider que dirija a todo el grupo ¿Cómo es posible que no reine el caos? En este tipo de “macrorganismos colectivos” no se hace lo que diga el más fuerte, ni se sigue ciegamente a ningún lider carismático, sino que se hace caso al primero que vea los estímulos exteriores más importantes (peligro, alimento, refugio), es decir se premia la velocidad de reflejos y la capacidad de observación, anticipación y adaptación, no importa quién sea el primero, de hecho las posiciones se intercambian constantemente, lo importante es que la información vital se perciba lo antes posible y se transmita rápidamente a todos los componentes del grupo, de forma que se actúe de manera eficaz y óptima para la mayoría, en favor del bien común.

Pero ¿Cuáles son los intereses que mueven a las personas? Generalmente hablamos de progreso, felicidad, bien estar, términos estos excesivamente genéricos e imprecisos, que ya, en 1943, el psicólogo Abraham Maslow estructuró en una jerarquía u orden de necesidades humanas. Muchos siglos antes Epicuro ya dijo que había 3 tipos fundamentales de deseos: Los naturales y necesarios, que son las necesidades básicas como la alimentación, el abrigo y la seguridad; los naturales e innecesarios, como por ejemplo la conversación amena, la sexualidad o la contemplación y el disfrute de las artes; y, por último, tenemos los deseos innaturales e innecesarios, entre los que están la fama, el prestigio social y el poder político y dinerario.

En su manual del usuario de vivir, Epicuro recomendó que se deben satisfacer los deseos necesarios de la forma más económica posible y perseguir los deseos naturales innecesarios hasta la satisfacción de nuestro corazón pero sin egoismos pues el mayor placer es darnos a los demás. Recomendó también que no se debe arriesgar la salud, la amistad, el amor o la economía en la búsqueda de los deseos innecesarios, pues, a pesar del placer inherente, éste es efímero y conduce al sufrimiento futuro, ya que todos los extremos son inconvenientes y el exceso de placer se convierte en vicio y no hay vicio sin dependencia y falta de libertad.

Por otra parte, las nuevas tecnologías posibilitan una gran velocidad de acceso y transmisión de la información, actualmente se está trabajando incluso en sistemas informáticos capaces de propiciar la toma de decisiones de manera colectiva por grandes grupos de personas conectadas a una red.

Por lo tanto, en este momento sería posible adoptar la estartegia del banco de peces, si desarrolláramos un “neoepicureismo colectivo” podríamos avanzar en una verdadera “democracia participativa”, satisfaciendo los deseos naturales y acercándonos progresiva y asintóticamente a la felicidad.

Resuena en el sombrero: “Second Best”.- The Mice, (Cleveland (Ohio), 1986).

martes, junio 07, 2016

CONEXIÓN PLANTA-INSECTO










El pasado domingo me di una vuelta por un rebollar-encinar de la Sierra de Moncalvillo (La Rioja) y pude comprobar, una vez más, la gran conexión e interdependencia existente entre plantas e insectos.

Lo primero que me llamó la atención fueron dos plantas liliáceas de bellas flores blancas: La primera alza sus elevadas espigas iluminadas por el sol, en los claros del bosque, se trata del Gamón (Asphodelus albus), planta tóxica capaz de adaptarse a muy diversos ambientes, tanto húmedos como secos, ya sea en pastos abiertos o en bosques no muy densos, siendo bastante frecuente que sus flores sean visitadas por el heteróptero Horistus orientalis, una de nuestras chinches más elegantes, como se aprecia en la notable armonía de líneas y colores que muestra la 1ª fotografía. Mientras que la segunda liliácea se trata de la más modesta y escasa, pero más bella y delicada, si cabe, Simethis mattiazzi (= S. planifolia), denominada vulgarmente “Purga de pobres” o “Palomino”, sus endebles tallos florales apenas rebasan la altura de las matas de brezo entre las que suele crecer, siendo sus flores de un blanco inmaculado, en las que destacan los filamentos de sus estambres recubiertos por un espeso fieltro igualmente blanco, rematados por las anteras amarillas. En la 2ª fotografía, vemos posada sobre los pétalos de la flor, una diminuta mariposa, Micropterix calthella, perteneciente a una de las familias de lepidópteros más antiguas (Micropterigidae), caracterizada por ser la única que posee mandíbulas (en lugar de espiritrompa) con las que pueden alimentarse de polen.

Otra llamativa flor blanca, que destaca en el oscuro sotobosque, es el Jaguarzo morisco (Cistus salviifolius), pariente de la Jara blanca (Cistus albidus) de bellas flores rosadas (3ª foto), parasitando las raíces de ambas cistáceas florece a ras de suelo la curiosa y llamativa Granadilla o Chupamieles (Cytinus hypocistis, 4ª foto). Asomado entre los blancos pétalos del Jaguarzo, descubrimos a un pequeño escarabajo longicornio (Cerambicidae), Brachyleptura fulva (5ª foto). Mientras que el más robusto Escarabajo de seis puntos (Lachnaia sexpunctata), un voraz crisomélido estrictamente vegetariano (al contrario que la conocida Mariquita de siete puntos, coccinélido predador de pulgones (áfidos), con la que podría confundirse a simple vista), muestra en la 6ª foto sus vistosos élitros de color rojo anaranjado, posado sobre la rama florida de una Brecina (Calluna vulgaris).

Pero la relación más importante entre plantas e insectos, la cual ha condicionado la evolución o coevolución de ambos reinos de seres vivos, sin duda ha sido y es la polinización, siendo las orquídeas las que han alcanzado las cotas más elevadas de complejidad y sofisticación para atraer a los insectos y hacer que recojan y transporten su polen de flor en flor, aunque también las hay que han recurrido a tácticas mucho más sencillas, como la de la Serapias lingua de la 7ª y última foto, en la que vemos que basta con una pista de aterrizaje bien señalizada y un pequeño pero acogedor hangar, para ofrecer a los insectos un confortable refugio donde pasar la noche o protegerse de las frecuentes tormentas y aguaceros primaverales.

Todas las fotos by Mad Hatter.

lunes, mayo 30, 2016

SABINAS MILENARIAS DEL DURATÓN























En las tierras segovianas de la cuenca alta del río Duratón, al Noroeste de los Montes Carpetanos, ese tramo de la Sierra de Guadarrama comprendido entre el Puerto de Somosierra y el Pico Colgadizos, se extiende una meseta de roca caliza, cubierta por un monte abierto adehesado de sabinas (Juniperus thurifera), algunas de ellas milenarias, que salpican fincas cercadas para el aprovechamiento ganadero de sus pastos, conformando un paisaje secular que ha permanecido inmutable desde la Edad Media.

La sabina albar es el único árbol capaz de crecer en estos secos e inhóspitos páramos calizos, sometidos a un clima extremo. Su follaje perenne, salpicado de pequeños gálbulos azulados, sus agrietados troncos de color ceniza, y el hecho de que el humo de su leña, al quemarse, huela a incienso, les confieren a estos árboles un aire de leyenda y un respeto reverencial. La textura de su corteza combina la frialdad de lo mineral con la entrañable calidez del arrugado rostro de nuestras abuelas. En sus vetustos leños, castigados por la intemperie y el paso del tiempo, algunos de ellos hendidos o huecos, podemos encontrar innumerables grietas, fendas, recovecos, vetas, formas caprichosas y artísticas filigranas barrocas, repletas de matices y sombras que nos pueden evocar caras, animales, objetos o paisajes (ver fotos 1 a 16).

La protección que brindan sus tupidas copas, frente a los gélidos vientos invernales y al implacable sol del estío castellano, permite el desarrollo del pasto y otra vegetación herbácea, entre la que destacan nutritivas leguminosas como el Astragalus incanus (foto 17), que extiende a ras del suelo los glaucos foliolos de sus hojas compuestas y sus flores rosadas, mientras que las orquídeas silvestres elevan sus esbeltos y enhiestos tallos, en los que se engarzan, cual joyas, las bellas flores del Satirión violeta (Orchis morio ssp. champagneuxii, foto 18), y las misteriosas flores de las “abejeras” (Ophrys lutea y O. scolopax de las fotos 19 y 20), cuyos extraños labelos parecen mirarnos con sus ojos oscuros, simulando ser las hembras de específicas abejas solitarias que atraen a los machos, quienes las polinizan durante sus forcejeos y trajines sexuales. La colorida y efímera belleza de estas pequeñas flores, contrasta con la majestuosidad imperecedera de las sabinas.

La explosión vegetal de este húmedo mes de mayo, se complementa con la fructificación de claros y frescos Champiñones silvestres (Agaricus campestris), sobre el oscuro mantillo que alfombra el pie de las sabinas (foto 21).

Todas las fotos by Mad Hatter, tomadas la semana pasada en los sabinares de Sigueruelo y Casla (Segovia).

domingo, mayo 15, 2016

EUROVISIÓN Y LA INTELIGENCIA COLECTIVA






El nuevo sistema de votaciones para elegir la mejor canción del festival de “Eurovisión”, celebrado el pasado 14 de mayo en Estocolmo, puede considerarse un buen ejemplo de lo que comentaba en aquella entrada sobre la “inteligencia colectiva”, en el sentido de que, cuando un enorme número de personas vota, los distintos grupos de poder (países vecinos o afines) se contrarrestan unos con otros y el resultado final es realmente justo y objetivo.

El comienzo del show fue realmente espectacular, todo un alarde tecnológico de modernidad cuasi futurista, que nos devolvió a nuestro actual tiempo de crisis, en el momento en el que aparecieron en la pantalla los presentadores suecos Petra y Mans, ella con un vestido convencional con brillos en tonos carne y él con traje azul marino y pajarita, aunque lo cierto es que luego, a lo largo del festival, se cambiaron varias veces de modelito y se modernizaron un poco.

Si duda, vivimos tiempos de cambio, de crisis, en el sentido etimológico de la palabra griega “krisis”, que viene de un verbo que significa “separar” y “decidir”. Estamos atravesando una encrucijada, en la que lo nuevo está próximo a llegar, pero aún no ha llegado, y lo antiguo está a punto de irse, pero todavía no se ha ido.

Tras la ronda de canciones, la primera parte de las votaciones se llevó a cabo de la manera convencional, mediante el voto de los distintos jurados elegidos por las televisiones nacionales de cada uno de los países, cuya puntuación suponía el 50% de la nota final, siendo el 50% restante determinado por el voto de los millones de espectadores de este mutitudinario festival, en el que, además de 40 países europeos, participan también otros como Israel y Australia.

Resultó enormemente sorprendente comprobar como algunos países que se habían quedado en los puestos de cola, tras la primera parte de la votación, remontaron un montón de posiciones al conocerse los resultados de las votaciones del público. Así vimos como la canción interpretada por la austríaca Zoë, una simpática y lozana joven de estilo clásico, obtuvo 120 puntos de los espectadores y terminó en 13º puesto con 151 puntos. Más espectacular y sorprendente si cabe, fue el caso de Polonia, con el melenudo cantante Michal Szpak, una especie de mesiánico Sargento Peppers con casaca roja que le otorgaba un look totalmente demodé de heavy metal procedente de lo que antaño fue el otro lado del telón de acero, y que, aún así, consiguió remontar desde el 36º puesto hasta el 8º con un total de 229 puntos, gracias a su emotiva canción “Color of your life”, llena de esperanza y positividad.

Rusia, la gran favorita, con una espectacular puesta en escena, un auténtico despliegue de tecnología punta, se quedó finalmente en el tercer puesto. El tema “You are the only one”, aunque de gran energía e intensidad, fue interpretado por el mediático Sergey Lazarev, en plan ángel oscuro, lo que reforzó la indudable exaltación del ego que refleja claramente el propio título de la canción.

Tampoco triunfó el minimalismo presentado por la anfitriona Suecia, a cargo de Frans, un chaval flacucho y desgarbado, que apareció en solitario sobre el escenario vistiendo una sencilla camiseta blanca, cazadora gris y zapatillas deportivas, cantando el tema “If I were sorry”, cargado de cierta negatividad y proyectando sobre el escenario las palabras “devil” y “lies”.

También de gran sencillez, pero con mucho más brillo y positividad, fue la impecable actuación de la angelical Dami Im, la representante de Australia, que interpretó un tema que inspiraba sosiego y conexión con la Naturaleza, “The Sound of Silence”, lástima que se quedara con la miel en los labios, ya que, tras haber alcanzado el primer lugar al finalizar la primera parte de la votación, vio como el televoto la relegaba a un amargo segundo puesto.

El triunfo fue para el tema “1944” defendido por la cantante Jamala, en representación de Ucrania. La canción tiene una fuerza descomunal y una intensidad desgarradora, un atípico y acomercial grito de rabia y protesta, que cuenta una historia inspirada en la vida de los padres de la propia artista, quienes padecieron el éxodo como refugiados durante la segunda guerra mundial, lo que le dota de un plus de autenticidad. Al contrario que la canción rusa, la ucraniana es una exaltación de la lucha colectiva y del poder de la colaboración. La fuerza de la Naturaleza también quedó patente en la espectacular imagen de un árbol dorado que emergió, creció y extendió sus numerosas ramas sobre el escenario de Estocolmo.

Por eso, me alegra comprobar que, con este sistema tan multitudinario y objetivo del televoto, en Eurovisión han dejado de funcionar los amiguismos y afinidades geopolíticas, ya no se valora tanto la imagen ni el frikismo, tampoco triunfan los ritmos bailables, ni siquiera la vanguardia más atrevida, lo que de verdad le importa a la gente (como siempre) es la autenticidad y que la canción nos emocione y nos toque el corazón.

El lema del festival, “Come Together”, tampoco es casual.

Resuena en el sombrero: “Come Together”.- The Beatles (Liverpool (UK), 1969).


miércoles, mayo 04, 2016

COINCIDENCIA PRIMAVERAL







Casi todos los años, las setas primaverales suelen salir en el orden siguiente:
1º) Las más tempranas son los Marzuelos (Hygrophorus marzuolus), como su nombre indica, acostumbran a salir en el mes de marzo, al poco tiempo de derretirse la nieve en el suelo de pinares y hayedos, si bien, dependiendo de las condiciones meteorológicas de cada año, a veces se adelantan a febrero y otras, como sucede este año, se retrasan hasta principios de mayo. Es una seta francamente difícil de encontrar, ya que apenas asoma su discreto sombrero pardo-grisáceo sobre la hojarasca del suelo, la imagen que presenta (2ª foto) pasa fácilmente desapercibida. En ocasiones la descubrimos gracias a que las ardillas o los ratones las han roído dejando ver su carne blanquecina que sí que contrasta con el sotobosque predominantemente oscuro.
2º) Entre marzo y abril, suelen salir algunos curiosos ascomicetos de los géneros Helvella (con frecuencia se adelantan a febrero-marzo), Morchella y Verpa, como la Helvella leucomelaena (fotos 6ª y 7ª), la Verpa digitaliformis (8ª foto) y la Morchella elata (colmenilla foto 9ª y sus esporas vistas al microscopio en la foto 10ª), de las que ya he hablado largo y tendido en ocasiones anteriores, y que este año han retrasado ligeramente su época habitual de fructificación.
3º) Después vienen las Sedas o Perretxikos (Calocybe gambosa), habitantes de prados basófilos en las proximidades de rosáceas (endrinos, rosales, maguillosos, cerezos), con su característico aroma que suelo describir como una mezcla entre harina y plastilina. Debido a la gran avidez que sienten muchos aficionados por esta seta, suelen cogerse demasiado pequeñas, aún sin desarrollar del todo, siendo raro encontrar ejemplares como el que puede verse en las fotos 3ª y 4ª, debido a la enrome fortuna de que casi todos los años sale alguno en un rincón del jardín de mi casa de la Sierra de Cameros (La Rioja).
4º) Por último, en prados estercolados por los excrementos del ganado, tenemos al gran Bejín rugoso (Calvatia utriformis), que también he comido alguna vez y cuya época habitual de fructificación suele ser el verano-otoño, si bien, frecuentemente, se superpone con los últimos perretxikos y esta atípica primavera ya han salido a primeros de mayo (foto 11ª).
Este año, tras un invierno relativamente cálido y seco, seguido de un inicio de primavera frío y húmedo, se ha producido una inusual coincidencia en el tiempo de fructificación de muchas de estas especies, propiciando también su feliz coincidencia en el reducido espacio de las mesas y los platos de nuestros comedores y cocinas, como se aprecia en la 5ª foto, donde pueden verse marzuelos, en el plato izquierdo, y perretxikos en el derecho, ambos revueltos con huevo, un poco de cebolleta y adornados con aliaria (hierba con un suave sabor a ajo).
Buen provecho y a disfrutar de esta preciosa primavera!
Todas las fotos tomadas a finales de abril y primeros de mayo by Mad Hatter en La Rioja.
Resuena en el sombrero: I Live in the Springtime”.- The Lemon Drops (Chicago, 1967).

lunes, mayo 02, 2016

MADRID Y LOS ÁRBOLES













La ciudad de Madrid es una de las ciudades de Europa con más arbolado urbano, ayer 1 de mayo estuve por allí y aproveché para visitar algunos de sus parques más importantes, como es el caso del Retiro, en el que podemos encontrar uno de los árboles más viejos de Madrid, un Ahuehuete o Ciprés de Moctezuma (Taxodium huegelii = T. mucronatum), que está declarado árbol singular, con un diámetro de 2 m. y una altura de 30, se cree que pudo ser plantado en 1.632 y ser el único árbol que sobrevivió a la destrucción del Retiro en 1808, cuando Napoleón instaló allí su Cuartel General, sirviendo la gran ahorquilladura del árbol para apoyar en ella un cañón.

Actualmente, el árbol está protegido por una valla (5ª foto), siendo su tronco ramificado en forma de candelabro verdaderamente imponente, sus ramas cuelgan péndulas al rededor, mecidas por la brisa y mostrando sus pequeños gálbulos o conos femeninos, aún verdes. En las proximidades, hay una fila de cipreses artísticamente podados y recortados (4ª foto), que forman un conjunto paisajístico de gran belleza (3ª foto).

Pariente cercano de este ciprés monumental, es el llamado Ciprés calvo (Taxodium distichum), propio de los pantanos de Florida y Louisiana, donde la base engrosada de su robusto tronco le permite vivir en terrenos permanentemente encharcados, como los que crecen en el estanque del Palacio de Cristal del Retiro (7ª foto).

Lo que más me gusta de este gran parque, ubicado en pleno centro de Madrid, es la forma en que árboles y personas conviven en armonía (1ª foto), la gente acude en masa durante los días festivos para disfrutar de los beneficiosos efectos terapéuticos del sol y el contacto con la Naturaleza, ya que, además de árboles y otra flora diversa, el parque también es habitado por una numerosa fauna: Desde las juguetonas ardillas, hasta las ruidosas cotorras grises argentinas y de Kramer, pasando por palomas, mirlos, gorriones, estorninos, petirrojos, ruiseñores, patos, cisnes negros, tortugas de Florida y carpas en los estanques.

En el Retiro encontramos 4 niveles de vegetación: En el nivel más alto, están grandes árboles como Pinos carrascos (Pinus halepensis), piñoneros (P. pinea) y Cedros del Himalaya (Cedrus deodara), con ejemplares centenarios que elevan sus copas hasta los 30 ó 40 metros de altura. Por debajo de ellos está el arbolado normal, con alturas entre 10 y 20 metros, siendo las especie predominantes los Castaños de Indias (Aesculus hippocastanum), los Olmos de Siberia (Ulmus pumila), los Plátanos (Platanus x hispanica), las Robinias (Robinia pseudoacacia) y las Sóforas (Styphnolobium japonicum) . Luego estaría el estrato arbustivo compuesto por boj, saúco, aligustres, rosales, photinias y otras muchas especies ornamentales. Para terminar en el suelo cubierto por herbáceas perennes y flores de temporada. Todos estos pisos ayudan a filtrar la poderosa luz mesetaria y contribuyen a crear un ambiente y un microclima más agradable y acogedor, ya que constituye un abrigo que deja pasar el sol y frena los vientos fríos, en invierno, mientras que en verano da sombra y frescor (2ª foto).

Efectivamente, la nítida luz de Madrid es característica y peculiar, parece acentuar los contrastes, como sucede con los Abetos de Masjoan (Abies x masjoannii), un híbrido en el Abeto blanco (A. alba) y el Pinsapo (A. pinsapo), cuyas oscuras copas columnares contrastan con el claro perfil de la Torre de Madrid, el blanco de las estatuas de mármol y la luminosa fachada del Palacio Real (fotos 9ª y 10ª).

Una pena que los Jardines del Campo del Moro no estuviesen abiertos ese día, aunque desde fuera pude contemplar un singular bosquete de enormes cedros centenarios, con más de 40 metros de altura y elegantes fustes de color oscuro.

Terminada mi visita a la Capital del Reino, me dirigí a la Estación de tren en Atocha, convertida en un enorme invernadero (10ª foto), otro buen ejemplo de cómo la vegetación (en este caso tropical) contribuye a crear un ambiente agradable y vivo, junto con el agua de los estanques, una vez más, abarrotados de tortugas de Florida que la gente, de manera insensata e irresponsable, libera en estos lugares cuando se cansa de tenerlas en casa o se hacen demasiado grandes para ser un animal doméstico.

Todas las fotos by Mad Hatter.

Resuena en el sombrero: En mayo Madrid está lleno de vida, aunque también los cementerios suelen estar repletos de árboles. Posiblemente, con esta entrada pegase más un tranquilo y sereno cuarteto de cuerda tocando en algún bello jardín palaciego, pero ya sabéis que a mi siempre me tira más el punk garajero: “Madrid es un cementerio”.- Los Nastys (Madrid, 2014).