martes, febrero 12, 2013

EL TONTO LULILÍ


Una fea costumbre de siempre ha sido la de reirse del tonto del pueblo, aunque a veces la malvada burla y el cruel escarnio no salen gratis y, tarde o temprano, acaba por cumplirse el principio de la justicia universal. Esto es lo que refleja un gracioso cuento incluido en la fabulosa colección llamada “Los 99 mejores cuentos de la tradición riojana”, (portada en la 1ª ilustración) recopilados por mi paisano, el folklorista Javier Asensio García, que, según cuentan, sucedió a principios del siglo XX en una aldea de Enciso, actualmente abandonada, llamada la Escurquilla. Dice así:

“Poco antes de iniciarse la procesión del Corpus, los mozos que iban a ejercer de costaleros se dan cuenta de que han robado la custodia. El escándalo en el pueblo es mayúsculo, se arma un gran revuelo y todos se preguntan quién habrá sido capaz de robar el Santo Misterio, entonces el tonto Lulilí (así llamado porque siempre hablaba con la “l”) da un paso al frente y afirma: “¡Yo, yo sus lo lilé, quién ha lobado la custolia!”.

A lo que los que están alrededor le inquieren: “¡Tonto Lulilí, haz favor, dinos, dinos quién ha robado la custodia!”.

Y el tonto Lulilí responde: “Yos lo lilé, pelo antes tenéis que subilme en un bulo y levalme en plocesión hasta Enciso”.

La gente le increpa: “Pero hombre ¿Cómo te vamos a llevar en procesión hasta Enciso? ¡Venga, déjate de tonterías y dinos de una vez quién ha sido!”.

El tonto Lulilí: “Pues nada, si no me lleváis no dilé ná y yastá”.

En fin, que traen un burro, montan encima al tonto Lulilí y salen de la Escurquilla para abajo camino de Enciso (que se encuentra a una distancia de unos 5 km.).

Al poco rato le preguntan: “¡Tonto Lulilí dinos quién ha robado la custodia!”.

A lo que el tonto Lulilí respondía, entonando un alegre y burlón soniquete: “Todavía nooo, más alelante sus lo-li-leeé!”.

A mitad de camino le vuelven a preguntar: “¡Tonto Lulilí dinos ya quién ha robado la custodia, por favor!”.

Y el tonto Lulilí: “Más alelante sus lo-li-leeeé!”.

Por fin llegan a Enciso y le dicen: “Bueno, tonto Lulilí, ya hemos llegao a Enciso, así que dinos ya quien o quienes son los autores del robo”. Pero el tonto, meneando la cabeza de un lado a otro, niega: “No, no, todavía no, ahora me tenéis que llevar hasta Arnedo” (la cabecera de la comarca que se encuentra a unos 20 km. bajando por el valle del río Cidacos).

La gente desesperada le increpa: “Pero bueno ¡Qué tomadura de pelo es estaHaz favor ya y dinos de una vez quién ha robado la custodia o te apeamos del burro aquí mismo y te damos una somanta de palos!”.

Pero el tonto Lulilí insiste: “Como alguien me toque un pelo y no me llevéis hasta Alnedo no lilé ná de ná, y yastá!”.

La gente indignada a la vez que resignada: “¡Me cagüen el tonto de los cojones! ¡Anda que… hay que joderse!”.

Total que tiran pa Arnedo, todos detrás del tonto subido en el burro, y cada dos por tres le volvían a preguntar: “¡Venga hombre, dinos ya quienes han robado la custodia!”. Pero el tonto Lulilí seguía respondiendo con el mismo soniquete: “Más alelante sus lo-li-leeeé!”.

Total que por fin llegan a Arnedo, ya todos agotados, miran con la cara desencajada al tonto Lulilí y le dicen en tono suplicante: “Tonto Lulilí, por lo que más quieras, dinos de una vez quienes robaron la custodia”.

El tonto Lulilí sonríe candoroso y, alzando los brazos al cielo, exclama con júbilo: “¡¡¡Los lalones!!!”.

Resuena en el sombrero, la coplilla o soniquete de “Más alelante sus lo-li-leeeeeé!”.

Foto 2ª del burro by Mad Hatter.

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