miércoles, noviembre 14, 2007

La Fábula del Conejo, el Pino y la Encina




Érase una vez una colonia de conejos que vivían en un fértil valle, rodeados de viñas, olivos y árboles frutales. Hacíamos nuestras madrigueras en los taludes de los montes pelados que rodeaban los cultivos y, a pesar de la aparente abundancia, no teníamos mucho que llevarnos a los incisivos, ya que apenas crecía hierba entre los terrones de los surcos de los laboreados cultivos, entre los peñascos de los áridos cerros y en los inhóspitos ribazos, que eran arrasados periódicamente por el fuego y por los restos de herbicidas que arrojaban los humanos desde sus humeantes tractores.

La vida era ciertamente dura en aquellas áridas tierras, ya que, además, éramos perseguidos por águilas, zorros, perros y también por los cazadores humanos, cuando no nos atropellaban con sus rapidísmos y ruidosos vehículos, al tratar de atravesar las carreteras a toda prisa, aterrorizados.

Por si fuera poco, últimamente, a los humanos les había dado por hacer profundos surcos en las laderas de los montes, cavar hoyos en los pocos pastos que quedaban y plantar unas extrañas plantas que huelen a resina y otras similares a las ásperas y pinchudas coscojas, pero más grisáceas y pelosas, a las que creo que llaman encinas. Las primeras no están mal, saben bien y te dejan un agradable olor en el aliento, aunque a veces se nos adelantan unas voraces oruguillas, peludas y urticantes, que resultan un tanto molestas, al igual que las pinchudas encinas que plantan en los hoyos que, al abrirlos, nos rompen y estropean no pocas de nuestras madrigueras, nuestros acogedores hogares, a pesar de estar repletos de pulgas.

La verdad es que no hay quien entienda a los humanos, llevan siglos quemando, pastoreando, talando y dejando pelados los montes para que el agua de la lluvia arrastre toda la tierra fértil hacia los valles donde tienen sus cultivos, nos cazan y trampean para proteger sus intocables cosechas, pero resulta que, como a algunos humanos les divierte tirotearnos y perseguirnos con sus perros, éstos también se encargan de eliminar a sus competidores naturales, las águilas y los zorros, nuestros predadores naturales. Pero lo más extraño es que ahora, cuando los suelos ya están hechos una pena, les ha dado por llenar los montes de verde para que tengamos algo que roer, pero resulta que también nos lo ponen difícil, rodeando a cada plantita con una molesta malla, que es preciso trepar o cavar por debajo para acceder a las verdes y jugosas hojas. Definitivamente, están locos estos humanos.

En las fotos puede verse, de arriba a abajo: Pino carrasco (Pinus halepensis), de tres años de edad, recomido por los conejos justo por encima de la malla protectora. Pino carrasco de diez años que aún sufre los mordiscos de los conejos, en las ramas inferiores situadas justo encima de la malla protectora de plástico, que todavía perdura. Encina (Quercus ilex) de tres años de edad que, milagrosamente y protegida por la malla de plástico, subsiste en un suelo arcilloso pésimo, junto a la boca de una madriguera de conejos.

El objetivo de estas repoblaciones forestales es frenar los procesos erosivos y proteger el poco suelo que queda en las laderas de estas zonas semiáridas de La Rioja Baja. Para ello se emplea preferiblemente la especie autóctona de pino más frugal, austera y resistente a la sequía, el sufrido Pino carrasco (Pinus halepensis), cuyas masas naturales se tiene constancia que poblaban antaño estos parajes cercanos a la Sierra de Alcarama y los Monegros, ya en la provincia de Zaragoza, en compañía de otras especies de crecimiento más lento como la Encina (Quercus ilex), la Coscoja (Quercus coccifera), la Sabina mora (Juniperus phoenicea) y la Sabina albar (Juniperus thurifera).

En muchos lugares, los principales enemigos de la regeneración forestal, tanto natural como artificial, no son los factores climáticos, ni las plagas o enfermedades, sino la actividad de algunos mamíferos, tanto herbívoros (conejos, roedores, ciervos, corzos, cabras, ovejas, vacas y caballos) como omnívoros (jabalíes y humanos), utilizando los dientes, las pezuñas, los cuernos, el hocico, las manos, los mecheros o las máquinas.

Resuena en el sombrero: El agudo y penetrante chillido de un conejo al ser capturado por la poderosa y veloz Águila perdicera (Hieraetus fasciatus), especie declarada en peligro de extinción en La Rioja.

9 comentarios:

el roble melojo dijo...

Bueno, por lo menos puedes decir que quedan conejos; aquí en el Tiétar hay vegetación, pero conejos pocos.

Mad Hatter dijo...

Es curioso lo que sucede con el conejo, que o no hay o es una plaga, es difícil encontrar el término medio. Ello es debido a la dinámica de la enfermedad que constituye su principal causa de mortalidad, la Neumonía Hemorrágica Vírica, pero explicarlo aquí resultaría demasiado largo y complicado.
Saludos "Melojo".

Carmen dijo...

Menos mal que hemos aparecido en este mundo siendo de la especie más dañina...

El futuro bloguero dijo...

Julio, no veo lo que resuena en el sombrero. Se perdió el reproductor?

Divertida entrada, y muy original tu forma de contar la vida de los conejos-obelix (Están locos estos humanos)

Mad Hatter dijo...

Sí Carmen, unos pocos trabajan dañando, otros pocos trabajan para tratar de reparar lo dañado, y un montón están alrededor mirando y criticando lo que hacen los unos y los otros. Es lo que pasa en todas las obras que se hacen en este bendito país.

Sí "futuras orejitas de lagomorfo" en este caso el reproductor está en la imaginación, y sí a mucha gente se le ha perdido. Y sí, los romanos fueron de los que más deforestaron, haciendo sus vías, acueductos, minas y guerras. Obelix tenía mucha razón.

frikosal dijo...

Te puse un comentario pero no se grabo (grr). Era para hacer unas peticiones:

-A ver si puedes contar todo ese asunto de las enfermedades de los conejos, de forma que no sea ni muy larga ni muy complicada, pero que lo podamos entender. Me parece a mi que es muy importante.

-Tienes grabado "el agudo y penetrante chillido de un conejo al ser capturado" ?
Donde se puede encontrar esto?

Mad Hatter dijo...

Bueno "Friko", lo intentaré, la clave está en que si los conejos entran en contacto con la NHV durante su primera semana de vida se vacunan y quedan inmunizados y esto se produce cuando la densidad de conejos es muy alta, al haber mucho trasiego de conejos por las madrigueras. De forma que cuando hay muchos se inmunizan y no mueren, pero por debajo de cierto umbral de densidad (densidades medias-bajas) la NHV consigue matar a casi el 100% de los conejos en pocos meses.

La mixomatosis es otra enfermedad, quizás más conocida, que ataca de manera crónica a los conejos, desde que un veterinario francés la introdujo a principios del siglo XX para evitar que los conejos le comiesen las verduras de la huerta. Mueren bastantes pero no es tan devastadora como la NHV.

El conejo es un animal bastante silencioso, pero cuando es capturado de muerte lanza un agudo y penetrante chillido, seguro que lo habeis oído un montón de veces en los documentales de "Fauna Ibérica" de Félix Rodríguez de la Fuente, posiblemente haya alguna secuencia en Youtube, aunque no la he buscado, pero es una especie de agudo y penetrante "Friiii...voli" o algo así (je, je).

frikosal dijo...

Buena explicación. Aprovecho para reiterar que yo estoy en contra de la caza. Con el enorme problema que hay con los conejos, y lo importantes que son para el ecosistema, ¿se puede admitir que la gente acabe a tiros con ellos allí donde les parece bien?

Si que debo haberlo oído en el Felix (los tengo todos, legales eh!). Te suena algún capitulo donde pueda estar? Ya te imaginas para que lo quiero?

Mad Hatter dijo...

Hombre "Friko", la verdad es que en las repoblaciones que sufren daños de conejo, los cazadores, con escopeta, perros y hurones, nos hacen un favor. En las zonas donde es tan escaso no se debería cazar, lógicamente.

Me suena haber visto algunas secuencias muy buenas y espectaculares, con potentes y desgarradores chillidos de conejos, en los capítulos del "Hombre y la Tierra" (Serie Ibérica) dedicados al conejo, al Águila real, al Águila imperial y al Águila perdicera, todas ellas grandes cazadoras de conejos.
Saludos y buen finde.